Que sea nuestro secreto

¿Alguna vez has tenido un secreto que no puedes contar a nadie? Uno de esos que nadie sabe y que ocultas cada noche y en cada pensamiento. Hay mil motivos para guardar un secreto. Y pasarán años, y tú seguirás guardando ese secreto. Quizás te va la vida en ello. Y un día decides contarlo. ¿Qué tiene que tener esa persona? ¿Por qué es especial? Una noche te sinceras. No es un secreto especial, pero necesitas… una pequeña ayuda. ¿A quién se la pides? ¿Y por qué escoges a esa persona? Alguien que te ha demostrado que confía en ti, y tú decides confiarle tu vida. Todas esas historias que fueron importantes, esas que has contado y, especialmente, esa que no has contado. Y esa persona te ayuda y te aconseja. Que si tienes frío, no te quites el abrigo (y con razón). Que olvides. Que sigas para adelante y no te pares en ningún momento. Que lo dejes todo atrás, que te alejes. Que dejes de esperar y de buscar.

Y tú no la ignoras. Dejas pasar el asunto. Te dices «la próxima vez». Siempre la próxima vez. ¿Qué tiene de especial la próxima vez? Ya veremos.

El doctor me recomienda que no me quite mi abrigo, que no esté ya más contigo.

(Lowell, gracias por confiar en mi)

Me gustaría

Hola. Me gustaría que leyeras esta entrada. No es especial, pero va dedicada a ti. Quizás te sorprenda. Más me sorprendió a mi saber que seguías mi blog. En el fondo, esta entrada no es tan extraña. Porque eres una de esas pocas personas con las que soy realmente feliz, de las que estoy segura de que no me fallaría nunca, porque eres de esas que siempre ha estado ahí, para todo. La persona que me dijo que hay hilos que nunca se rompen, que solo se camuflan, que con el paso del tiempo adquieren el color de la vida. Supongo que ya tardaba mucho en dedicarte una entrada. Lo siento, no soy capaz de escribir como tú, pero lo haré lo mejor que pueda.

Realmente no sé por donde empezar. Saludo e introducción hechos…. ¿y ahora? Me gustaría saber si hay un guión para estas cosas. Supongo que no. Si tuviera que empezar a decir quién eres, creo que no lo tendría muy claro. Puede que no seamos esas amigas que están siempre juntas y que no se separan en todo el día (para eso ya tengo a Antía). Puede que nos veamos poco y durante apenas un minuto, el tiempo que se tarda en cambiar de clase (yo salgo y tú entras, ya sabes). Es cierto que ni siquiera nos da tiempo a hablar. Puede que tampoco nos llamemos muy a menudo, o quedemos para tomar algo. Supongo que tendría que decir que «pertenecemos a dos mundos… algo distintos», aunque no sea así del todo. Simplemente vivimos vidas distintas. A pesar de eso, sabes que siempre seré tu fan incondicional, pase lo que pase.

Tambien puedo decir que fuiste una de las personas que me dio la vida, años atrás, cuando sentí que todo estaba perdido. Puedo decir que tus palabras, lo que escribías e, incluso, cuando llegaste a enfadarte un poco conmigo, fueron mi salvación. Eso es lo que siento, aunque no sé si sabes bien a qué me refiero (está todo en mi fotolog, ya lo sabes). Como ya te dije, no pretendo expresar sentimientos sino pensamientos… los sentimientos se me dan bastante mal. Supongo que a ti se te da mejor. Por eso me gusta como escribes, siempre me ha gustado. Transformación de sentimientos en palabras… o algo así. Supongo que nunca seré capaz.

Hubo una época en la que me sentí apartada de ti. Quizás fue porque habíamos perdido el contacto. Cada una tenía su vida, y no parecíamos preocuparnos por la otra. Sabía que en realidad no era así y me di cuenta cuando pasé por tu instituto, cuando me viniste a buscar a medio camino de la estación. Corrí los último metros hasta ti, como si fuera la última distancia entre nosotras. Estaba contenta, feliz. Hablaríamos, y te vería tocar el bajo. Como ya sabes, me sentí Hachiko. Desde ese momento, me convertí en tu fan (y así me declaro, aún ahora y digas lo que digas. Nadie me va a quitar eso). Siento como si esos últimos metros de verdad fueran el último paso, como si… desde ese momento ya no hubiera distancias. Que podría sentir, ver y tocar ese fino hilo que nos unía, para siempre. Quizás es exagerado, no lo sé. El tiempo dirá.

¿Empecé bien? Bueno, no es una carta de amor. Eso tampoco se me da bien. Si tengo que ponerle nombre a esto, no se lo pondría. Y si tengo que ponerle fotos, tampoco. Tengo tantas pocas fotos de ti. Bueno, mejor. No las necesito. No estoy segura de que los ángeles salgan en fotografías. Tú quedas en mi corazón (oh, dios, que cursi ha sonado eso!)… Tendrá que ser así. Porque te quiero. Hoy, mañana y siempre. Porque.. bueno, tus palabras lo han reflejado mejor:

A veces puede parecer que el lazo que une una amistad se desata al ser desamarrado por el paso del tiempo, pero los marineros no inventaron sus nudos en vano y los ángeles aprendieron de ellos a tejer esa unión que une dos sentimientos en uno, resistiendo, haciendo frente a los sengundos, a las horas que intentan hacer que esas cuerdas que unen dos almas se desgasten hasta romperse. Pero hay hilos, que nunca se rompen, que adquieren el color de la vida y aunque parezca que ya no están, simplemente se camuflan entre la sociedad adoptando su color. Nuestro hilo, puede parecer transparente, sin embargo, aunque mis ojos sean ciegos a él, mi tacto siempre lo siente…
Te quiero mi pequeño ángel…

..Mîel

PD: Aún tengo el tarro de Miel de peluche, a ver cuando te lo puedo dar. 

Si, es cierto

Puede que no siempre sea simpática. Que no sea la mejor persona del mundo. Que te trate mal. Que me encante decir tonterías. Gritar como una loca solo para hacerte reír. Que me encanten tus mil caras (que, en realidad, son pocas, pero a mi me gustan todas). Tu dulce cuello. Puede que me divierta viendo páginas sin sentido, escribiendo en un blog o inventando mis propias historias con Antía. Que, por encima de todas las cosas, esté Yuki. Que tenga una canción para cada frase o momento. 


Es cierto que no siempre escucho lo suficiente. Que muchas veces juzgo antes de tiempo. Que hablo más de lo debido. Que no me lanzo todo lo que debería. Que a veces me quedo encerrada en mi misma, me callo y no contesto. Me escondo en tus brazos y me oculto del mundo. Que no vivo lo suficiente. Es cierto que muchas veces tengo miedo. Que muchas veces me siento segura cuando nadie me ve. Que soy débil. Que soy cobarde y no me atrevo a hablar de mis sentimientos. Que me apoyo en excusas para justificarme. Que muchas veces no razono lo suficiente. Tampoco es que se me de bien.  Que no se me da bien casi nada. Soy mala en los sentimientos. Es cierto que le doy la espalda al mundo. Que mi propio mundo no es siempre alegre. Que a veces lloro por las noches, cuando nadie me ve y nadie me escucha. Que en esos momentos en los que estoy sola, tambien hago otras cosas. Que me encanta leer un libro aunque no siempre «tenga tiempo» para hacerlo. Que trato de aparentar que soy fuerte y que trato de pensar siempre en lo mejor, pero que, en algún rincón de mi mente, siempre pienso «y si…no es así?». Y eso me da miedo. Es verdad, tengo muchos miedos. Es cierto que no me considero la mejor persona del mundo y sin embargo, me duele cuando me dicen que soy la peor. Tambien es cierto que hay muchas cosas que me joden. Que intento no enfadarme, y aún así a veces lo hago. Que aunque intente tener paciencia, muchas veces acabo cansada. Que no siempre tengo fuerzas para sonreír. Que a veces estoy triste. Que a veces te echo de menos. Que a veces la música me hace llorar. Que no siempre tengo pensamientos alegres y bonitos. Que mi mundo no es de color de rosa, sino, más bien, de matices y contrastes, que nunca llega a ser ni blanco ni negro. Que guardo recuerdos que aún me hacen llorar, algunos de no hace tanto tiempo. Que me cuesta olvidar y que no siempre lo consigo.

Tambien es cierto que no me gusta guardar rencor. Que hay sitios que me gustan más que otros y que, si tengo que elegir, prefiero un batido de yogur. Que me gustan los abrazos, mucho más que cualquier beso. Que odio que me besen en la nariz. Que no eres el único que lo hizo alguna vez.  Y no me gusta escuchar ciertas canciones, sobre todo después de algún tiempo. También es cierto que Damien Rice consigue que se me pongan los pelos de punta, casi igual que un beso en la espalda. Que leer ciertas historias aún me hace llorar, sobre todo si hablan de Yuki.

Es cierto que soy humana, aunque a veces intento evitarlo. Que no soy de piedra, aunque viva engañándome a mi misma. Que no cambio, aunque lo intente y que, aunque me esfuerzo, a veces desfallezco y pienso que no merece la pena. Que muchas veces desisto, que soy demasiado vaga y que no me esfuerzo lo suficiente. Que muchas veces pierdo la esperanza y que algunos temas me desesperan. Que a veces me siento desilusionada. Que soy fría, y eso no le gusta a todo el mundo. Que a veces me obsesiono. Que no siempre soy del todo sincera y que, muchas veces, lo único que hago es manipular la verdad. Que cuento las cosas a mi manera y, a veces, como me conviene. Que soy egoista. Que pido mucho y no doy nada. También es cierto que no me gusta ver a los demás tristes. Que no sé animar a la gente (soy un desastre), pero que me gusta intentarlo. Que intento estar ahí cuando me necesitan, aunque a veces me harte y apague todo, me olvide del ordenador, del tuenti, del móvil y me quede mirando el techo de mi habitación, tumbada en la cama y escuchando esas canciones melancólicas.  Que mi canción favorita es «La frase tonta de la semana», aunque hable de desamor. Que aunque diga que no, o aunque no diga nada, por dentro grito desesperadamente que si. Que odio muchas cosas que, al final, acabo haciendo. Que a veces me odio a mi misma, por tonta y estúpida. Por cometer errores o por no decir las cosas. Que a veces me miro en el espejo y me dio «¿Cómo puedo tener esta cara?» y otras veces pienso justo lo contrario. Que no soy constante, aunque pueda parecerlo. Que no hago nada de buenas, ni siquiera sin querer, y que a veces me deprimo sin motivos. Que a veces no tengo ganas de nadie, o solo tengo ganas de una persona, o de todas menos de una, y eso no significa que la quiera menos.

Tambien es cierto que podría decir mil cosas de mi. Que soy y no soy. Que estoy y no estoy. Que a veces aún no he salido de mi mundo. Que pienso demasiado, y escribo el doble (¿Cómo es posible? No lo sé). Que a veces pienso que estoy en un sueño y que no me gustaría despertar, o que es una pesadilla y ojalá acabase todo. Que lo paso bien siendo como soy y que, sin embargo, a veces sufro. Que soy una rebelde sin causa, como me dirían por ahí, y que, lo que me gustaría de verdad, es ser como el viento, o algo así. Que busco mi propia libertad y sin embargo a veces sopla tan fuerte que te obliga a quedarte en casa. Que a veces me siento como un huracán, que lo destroza todo y deshace todo cuanto toca. Que solo alguien fuerte sería capaz de resistir. Que tengo miedo a anularlo todo. Es cierto que tengo miedo a perderlo todo. Y que me encanta escribirlo todo. Que trato de buscarle razones a lo que no tiene razones y no razono lo que es razonable. Que a veces se me va la inspiración de repente y que puedo estar más de un mes sin escribir nada en mi blog. Que me agobio cuando me presionan demasiado. Que me tomo las cosas con demasiada calma y que casi nunca tengo prisas por nada. Y, aún así, camino a paso rápido, pues no me gusta llegar tarde.

Es cierto.


Tambien es cierto que te quiero

Así…

En qué laberintos se extraviaban los sentimientos de los hombres y de las mujeres, en virtud de qué ley se convertían alternativamente en ángeles y ejecutores, en verdugos y víctimas los unos de los otros, monótonamente, sin aprendizaje ni descanso, sin que les sirviera de nada la experiencia del dolor ni los desalentara nunca por completo la repetición del fracaso.


Fragmento del libro «Plenilunio», de Antonio Muñóz Molina

¿Y los recuerdos?

Me preguntaste si sabía cómo se podía borrar un álbum de fotos, unas fotografías. Y a mi se me vinieron un montón de preguntas a la mente, algunas sin sentido. ¿Y los recuerdos? ¿Cómo se borran los recuerdos? Es fácil quemar las fotos, borrar los archivos, pero… ¿y las imágenes de nuestra memoria? ¿Los tesoros que guardamos? ¿A donde se van cuando ya no queda nada? ¿Se los llevará el mar? ¿O quizás la brisa? ¿Serán borrados por la suave arena? ¿O quedan grabados a fuego bajo la piel? Ocultos, secretos, privados, solo tuyos, pero también de él… ¿Qué será de los recuerdos? ¿También se borrarán, como las imagenes? ¿Es posible? Cada beso, cada sonrisa, que era solo vuestra… ¿Serás capaz de borrarlas? Yo confío en ti. Sé que tú lo conseguirás. Pero.. ¿Y él? ¿Qué será de él? De sus recuerdos y de sus imágenes, cuando ya has puesto un punto y aparte en su vida, en la tuya. Un corte en el camino.

Sin embargo, y como siempre, con recuerdos o sin ellos, se trata de seguir adelante. No arrepentirse de las decisiones, si eran las más correctas. No mirar atrás, no buscar en los recuerdos. Salir con la cabeza alta. Que esos recuerdos no hagan daño, salgan solos y sean algo bonito. Algo que ya no existe. Algo que ya se acabó. Algo, al fin y al cabo.

Recuerdos… tristes recuerdos.

qué caro es el tiempo…

cuando quise darme cuenta, la gente ya hablaba de carnavales… a veces me sorprende lo rápido que pasa el tiempo, casi sin darnos cuenta, y lo poco que me entero del mundo que me rodea. Quizás es cierto que me aislo demasiado, quizás vivo muy en mi mundo… Bueno, tan malo no debe ser.

Y, de nuevo, carnavales… (un día sin mi música y mira lo que pasa)

El mundo de Sofía… Aristóteles

(Texto de ‘El mundo de Sofía’, de Jostein Gaarder. Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo)

… Me estoy acordando ahora de ese juego que consiste en que uno se va fuera, mientras el resto de los participantes en la fiesta deben pensar en algo que el pobre de fuera tiene que adivinar al entrar.

[…]

De manera que fue Aristóteles quien inventó este juego. Y a Platón le podemos atribuir el invento del «escondite en  la oscuridad». A Demócrito ya le concedimos el honor de haber inventado las piezas de lego.

Ti scatterò una foto

E riconobbi il tuo sguardo in quello di un passante
Y reconocí tu mirada en la mirada de un pasante

Ma pure avendoti qui ti sentirei distante
Pero incluso teniéndote aquí te sentiría distante

Cosa può significare sentirsi piccolo
Qué puede significar sentirse pequeño

Quando sei il più grande sogno il più grande incubo
Cuando eres el sueño más grande, la mayor pesadilla

Hermes…

Quiero pediros una cosa fácil y justa, pues con justicia se me ha nombrado embajador justo ante un público justo, ya que no debe solicitarse una cosa injusta de personas justas, al tiempo que pedir una cosa justa a personas injustas es una necedad, ya que, como son inicuas, ignoran qué es la justicia y no observan la ley