Inicio

  • Hello, world

    Hoy vuelvo a ti. Y ojalá fuera por gusto, ojalá no sintiera esta profunda necesidad de gritarle a un muro vacío. Ojalá no hubiera vuelto a caer en este pozo que llamamos depresión.

    Y ojalá tuviera más herramientas, pero me he vuelto a quedar sin ellas. Así que aquí estoy de nuevo, escribiendole al aire. Llevo un mes y medio ya reflexionando sobre una serie de eventos en mi vida y no puedo decirle a nadie cuales han sido mis reflexiones. 50 minutos de sesión no son suficientes, mis amigos ya están cansados de darle tantas vueltas, de sentir que conmigo no avanzan en nada. Reflexionar me ayuda, hablar de estos temas me ayuda a ir desentrañandolos, pero debo ser la única que se preocupa tanto.

    Bueno, si se puede decir que actualmente tengo amigos. Quizás algún amigo, suelto y sin tiempo, desesperados con la vida adulta como cualquiera a estas edades podría estar. Estoy cargando todo en Iago y, en la medida que puedo, en Adry… Pero incluso eso está siendo complicado.

    De momento no tengo intención de hacer nada con el blog. Lo utilizaré para trabajar en terapia, hacer las tareas que me va mandando la psicóloga. Y después, supongo, volveré a utilizarlo para expresarme. Para darle el espacio y el valor que tienen mis emociones y que siento que a nadie le importan.

    Me duele el alma….

    No hay comentarios en Hello, world

  • 2021

    La última vez que escribí aquí tenía 26 años, mi vida estaba patas arriba, mi madre había fallecido 6 meses antes y yo estaba a punto de irme de viaje a Orlando, feliz por haber terminado las prácticas del ciclo. ¿Cómo podía seguir siendo tan… ilusa? Tan inocente. El año 2019 se iba y yo en su momento despedí ese año con una frase que aún hoy me hace sentir una payasa: «lo bueno de haber pasado un 2019 taan malo, es que el 2020 solo puede ser mejor». AJAJAJAJHJA Ay, esperen, que me recupero. El 7 de enero de 2021 hacía un resumen del 2020…. desde el 2019 solo he ido cuesta abajo y sin frenos, ay. Voy a aprovechar esta entrada para contar todo lo que ha pasado en 2020 también

    Empezaba enero de 2020 saturada. Con una tendinitis en la muñeca bastante limitante y aún así… Cargando y cargando sacos de pienso, todas las semanas. Y empezando la frustración. Fue la primera vez de muchas que dije «estoy saturada, me siento frustrada». Ignorando todo lo de la pandemia, el confinamiento…. Otro año de pérdidas. En abril despedíamos a Brandy. A mi Brandy. A mi gordito, que había pasado conmigo casi media vida, 15 años a mi lado, todo un campeón. Su pérdida fue un dolor difícil de superar y en junio decidí adoptar a Key. Aposté por él y no me arrepiento de nada. El 19 de junio poníamos rumbo a León para recoger a una perrita que Iago adoptó…. Pero fue una perrita tan complicada que Lux acabó formando parte de esta familia. No estaban preparados el uno para el otro…. Yo seguí cargandome responsabilidades a las espaldas. Durante todo el verano se sucedieron los «me frustra esta situación»…. Y nada cambiaba. Nunca. ¿Quien puede…? Irene. Irene siempre puede. Pensando en que, quizás, así quitabamos trabajo a quien no podía más. Búsquedas, recogidas, acogidas, adopciones, mercadillo… espacio y tiempo. Un tiempo que cada vez escaseaba más. Empecé a trabajar. Por primera vez en mi vida tuve un trabajo, un contrato, un sueldo. También durante estas fechas retomabamos el curso de IAA con Yaracan…. Ese desastroso mes de septiembre 😅 Por más que mis amigos me decían «oye», yo no quería escuchar. Pero sí, en algún momento me saltaron todas las alarmas con el curso. Se hicieron muchísimas cosas MUY mal. Fue una experiencia bastante desagradable que no repetiría. Ese momento debí haber dicho «ya está», debí haber dejado de cargarme cosas encima. Haber dejado de responsabilizarme de varias cosas. Haberme quitado responsabilidades. No era mi trabajo…. Pero solo una vez dije «no puedo»…. Me duró una semana. Seguí. Seguí haciendo lo que podía como podía. Y la frustración aumentó, porque parecía que nadie más podía! Y eso me pasó factura. En octubre empezaba mi particular «hasta aquí». Mis límites. No podía más. Y daba igual cuantas veces lo gritara, no podía más. Incluso aunque me «dieran la razón» (¿desde cuando eso es imporante?), aunque pidiera ayuda…. Nada cambiaba. Nunca cambió nada. Y esa sensación de gritarle al aire. Esa sensación de que mis opiniones, mi realidad, mis sentimientos no valían nada. De que mi tiempo no valía nada. De que mi trabajo no valía absolutamente NADA. Todo eso se fue colando en mi, como el atisbo de una sombra por la que no estaba dispuesta a volver a pasar. Así que acabé diciendo HASTA AQUI. Yo misma me doy mi valor.

    Acabé el 2020 deseando no volver a caer en esto, no volver a ayudar más, no hacer más voluntariado…. Acabé 2020 pidiendo paz y calma, diciendo que no volvería a hacer voluntariado en ninguna de sus formas durante una (larga) temporada. Esto escribía el 7 de enero. Y si tuviera que hacer algún resumen similar del 2021…. No recuerdo ni la mitad de cosas que he hecho. Ha sido un año de los más complicados, no sé si incluso diría el más complicado desde 2012. Este año he perdido todo sin ganar absolutamente nada.

    Durante el primer trimestre del año, mi gata, Navi, desapareció de casa. Me pasé meses búscandola, colocando carteles, saliendo todas las noches, incluso con toque de queda, para buscarla. Nunca apareció. Sigo sin ella, y después de un suceso desagradable que me encontré en el jardín, no tengo ninguna esperanza. La perdí. No sé qué le pasó, ni quiero saberlo, solo sé que la perdí. Que ya no está y que no creo que vuelva. A veces aún sueño con que vuelve, que aparece por casa…. Voy a pérdida por año y no puedo.

    Además, empezaba el año comentandole a mi psiquiatra que sentía que no estaba disfrutando de nada, que tenía la sensación de que me estaba deprimiendo de nuevo, que no estaba bien, que nada me motivaba….. Mi psiquiatra dijo que estaba bien, que me veía bien, que solo seguía con el problema de no dormir bien, pero que bueno, que ajustabamos la medicación…. No salí muy convencida. Volvió detective conan a la gallega y yo le empecé a coger el gustillo de nuevo, así que volví a viciarme. Me sentí «viva» durante una temporada. Tenía una aficcion, un gusto, estaba disfrutando de algo y me sentía bien. Todo estaba yendo bien.

    Y desde ahí…. caida mortal. Triple salto con fatídico desenlace. Me prometí no hablar de Glifo y no lo haré. Cometí muchos errores personales que me llevaron a uno de los peores días de mi vida. Las 2 peores horas de mi vida, discutiendo con personas a las que quería y quise tanto. 2 horas en las que me rompí y nos rompimos. 2 horas en las que no quise más que morirme, allí, yo sola, en el portal de mi casa, plantada y discutiendo sinsentidos y sin razón. La conciencia tranquila porque hice lo que creí correcto en el momento que creí correcto siempre, pero eso no quita el dolor. Después de subir a casa y cenar, sentí tanto dolor que solo quería que aquello acabara y no me importaba cómo. Tuve miedo, tanto miedo que no me vi capaz de dormir sola y me fui a casa de Iago. Al día siguiente me despedí de ellla y ahí se acabó la historia, una historia que llevabamos 6 años escribiendo. Fue un punto y final.

    A todo esto, mientras todo esto sucedía, yo sabía que estaba cayendo más y más. Y sabiendo que esto estaba pasando, traté de pedir ayuda, traté de cerrar capítulos pendientes para que todo quedase finalizado y yo pudiese reiniciar mi vida. Solo quiero eso, reiniciar, olvidarme de todo. Mi vida se estaba desmoronando por completo, tenía un pilar resquebrajado soportandome y la vida parecía que no quería dejar de golpearme. De repente me encontré con más peso encima de lo que mi pilar endeble podía sostener. De repente mi edificio no tenía cimientos y aún así todo seguía recayendo en mi. De repente me encontraba intentando sostener una amistad que no se sostenía, una pareja que no se sostenía sola, un trabajo que no paraba de exigirme, una casa que se me venia encima, un gato que a nadie le importaba…. Una vida, MI vida, que se me escapaba de las manos como si fuera agua.

    Tuve que reforzar los límites, parar el mundo, pedir tiempo, pedir espacio, desprenderme de cosas pesadas para poder continuar. Aún a día de hoy no tengo muy claro en qué punto estoy, pero supongo que de alguna manera me estoy recomponiendo. Aún quedan tabiques por tirar y cimientos que construir de nuevo. Siento mucho si has sido una de esas personas que no han pasado mi criba. Espero que entiendas que he tenido que tirar los cimientos de mi casa para sobrevivir y que toca construirlos de nuevo…

    No voy a hacer la clásica entrada de «una foto, un vídeo, una canción, etc.»… Quizás sí que mencione ciertas cosas. Como canción, diría que

    «Triple mortal»

    Grupo este año no tengo. Tampoco una frase…. quizás esa que dice «contigo no sé quien se va, no se quién gana ni soy tu rival»… No tengo una persona este año. Es más, ha sido el año de las decepciones, del soltar lastre, de la soledad. Un lugar sería Londres. Volvi, después de tantos años…. No he leido ningun libro. Tampoco tengo una película que haya quemado este año. Eso sí, ha estado cargado de series buenas: Detective Conan, ARCANE, Wandavision, Loki o Hawkeye. Ni páginas web, ni horas preferidas. Un juego? no sabría decir tampoco.

    Lo que más me gustó del año? No voy a negar que aunque fueron muchos malos momentos juntos, algo sí que he disfrutado. El viaje a Londres, quizás fue lo más llamativo, lo mejor y lo que más disfruté, pero he aprendido que hay muchos grises en la vida y que no siempre es todo tan blanco como nos parece, así que….

    Lo peor: no saber parar. No saber cuando parar. No saber decir que no. No saber rendirme…. Seguir intentandolo una y otra vez, hasta el desgaste absoluto, hasta la depresión absoluta…. Y el esperar más de la gente de lo que debería esperar.

    No hay textos. Quizás solo el sentimiento de soledad que me ha inundado durante todo el año. Me he sentido muy sola en todo momento. No puedo considerarlo del todo un sentimiento negativo, pero he necesito aprender a vivir la soledad de diferentes maneras. A veces era desgarradora, otras veces solo me producía calma.

    De propósitos para este 2022…. pocas cosas, pero creo que pueden ser útiles en mi vida:

    • sacar una foto al día. Si es de/con gente mejor.
    • Caminar un poco. Si pido algo en alguna tienda online, pedir que me lo manden a algún punto de recogida cercano en vez de a casa, así voy andando hasta ese punto.
    • Dedicar un mínimo de 10 minutos al día a desarrollar algo de la historia de Yuki al día. Da igual lo que sea: personajes, background, worldbuilding, una escena, un diálogo…. No ofuscarme si hay una parte que no sé cómo continuarla, simplemente pasar a otra parte y escribirla…. Ya continuaré eso que no sé en otro momento. Pero escribe. 10 minutos al menos.
    • Dedicar un tiempo para documentarme para escribir. Leer historias similares, ver series relacionadas…. tener información para poder desarrollar la historia.
    No hay comentarios en 2021

  • El eterno vidrio roto

    Hoy voy a hablar de ti.

    De los años que me volvi loca por ti. Mi amor platónico. Siempre te he llamado así. Te pierdo y te encuentro, pero nunca nos damos encontrado. Nunca en el momento exacto. ¿Que pasaria en el momento exacto? ¿Qué si fuera el momento ideal?

    Hace 4 años… Quizás hubiese dudado más. Hace 4 años, yo aun pensaba en huir a Madrid y encontrarme contigo. Pero ya no huyo a Madrid y, sobre todo, ya no me encontraba contigo.

    En mi interior, algo hace 4 años decidió matar esa historia. «Cosas de cria» me decía. Tus palabras de alguna vez aún resonaba un poco en mi cabeza «para mi eres como una hermana pequeña». Crush. Pedacitos de cristales rotos. Pero no dolió tanto. Al fin y al cabo, solo fue una historia que en ningun momento pudo haber sido y no fue.

    Pero ahora estoy como hace 4 años. Con más historia, más madurez y más responsabilidades por delante. Con ideas de futuro. Y tu, con tu vuelta a la libertad. ¡Podemos vernos! ¡Podemos llamarnos! ¡Podemos cenar juntos! Oooh!

    Pero yo ya tengo mi casa. Mi hogar. Un sitio al que regresar. Mi mundo compuesto. Y no sería capaz de descomponerlo por ti.

    Dejemoslo en… platónico. Y si algún día este sentimiento se convierte en algo más intenso, tan intenso como lo fue durante años… Ya veremos. Ojalá. Ojalá que no.

    No hay comentarios en El eterno vidrio roto

  • 26 años

    Esencialmente hay tres formas de contar el paso del tiempo. Puede ser de año en año, como venía haciendo hasta ahora cuando todos los años a las 00.00 del día 1 de enero publicaba una entrada en este blog, resumiendo como me había ido ese año. Otras personas cuentan los años por año escolar, de septiembre a septiembre, porque les es más fácil llevar así la cuenta.

    La ultima forma es la que traigo aquí: por cumpleaños. Y es que hoy cumplo 26 años.

     

    Creo que si pienso en mis 25 podría decir que ha sido el año más difícil de toda mi vida y no me equivocaría ni un ápice. Empezaba este año con la sombra de una enfermedad que nos acompañó durante toda la primera mitad, desde junio hasta enero.  En diciembre, en fin de año, no tenía energías para resumir el año. No es que no le viese nada positivo al 2018…. Es que cuando una enfermedad como el cáncer llena tus vidas, todo se vuelve más pesado…. Las discusiones, las clases, las preocupaciones, la impotencia…. Todo suma. Aprendes a ser más diligente e intentas ser más comprensiva y, quizás, más compasiva. Y es que nunca sabes lo que pasa por la mente de una persona que tiene la muerte en los talones…. Y nunca sabes cuando llegará ese momento.

     

    Porque quizás llegue. Mi madre nunca dejó de luchar. No se rindió, pero… su hígado no pudo más. Empezamos así la segunda mitad de mis 25 años. El 22 de enero de 2019, mi madre nos dejó. Sentí cierto alivio… sabía que estaba sufriendo. Me pasé esa noche con ella y no pude dormir en toda la noche porque sabía que se estaba yendo… Así que me sentía más tranquila. Simplemente, dejó de respirar. Dejó de existir.

    Creo que aún es ahora cuando empiezo a aceptarlo. Todo el trimestre siguiente, el último del ciclo de Patronaje que estoy haciendo, giró en torno a ese hecho. De por si es un estrés este período… Tienes que estudiar, aprobar, hacer trabajos, planear las prácticas…. Y sumándole el hecho de tener que aprender a vivir en otras circunstancias, con más preocupaciones, con papeleo encima y sin un apoyo que para muchos puede ser esencial… Me encontré ahogada y perdida. Lo pasé MUY mal.

    Por suerte,  conseguí aprobar todas y poder entrar en una empresa de producción audiovisual para hacer las prácticas. Me fui a Madrid y desconecté.

     

    Pensé que 3 meses en Madrid me ayudarían. La verdad es que no estoy segura. A veces he tenido la sensación de estar huyendo de la situación, más que aceptarla y «superarla». A veces tenía la sensación de que al volver a casa nada habría pasado y mi madre estaría esperandome o me llamaría en algún momento para preguntarme que qué tal. Tampoco han sido tres meses fáciles. Nada ha sido fácil este año, por desgracia.

     

    Pero… Aquí estamos. Acabé las prácticas hace  una semana. Ha sido una experiencia enriquecedora y maravillosa. No sé, me han metido el gusto por coser más y me gustaría poder hacer el master en diseño de vestuario aquí en Madrid (pero es muy caro). Ha sido juntar mis dos mundos: el patronaje y la comunicación audiovisual. Y estoy muy contenta por ello. Prácticas aprobadas, asignaturas aprobadas… Solo me queda presentar el proyecto!!!!

     

    Además de haber aprobado todo, este año que pensé que suspendería en más de una ocasión, estoy ahora mismo a punto de cumplir otro de mis sueños: conocer a una de mis hermanas. No de sangre, pero si de corazón. Y es que Mine siempre ha llenado mi mundo y mañana por fin la conoceré en persona. No puedo estar más ilusionada…

    Me gustaría que mi madre estuviese aquí para que pudiese ver todo lo que he ido consiguiendo durante estos últimos meses, poder hablarle de las prácticas, el viaje a Orlando, que pudiese ver que todo esto me hace muy feliz. En febrero-marzo yo no era capaz de pensar que este día llegaría. No era capaz de pensar que sería tan positiva. Pero hoy me siento bien, me siento con energías. Siento que los 25 ya están atrás y que empiezan los 26. Y que es otro año distinto.

     

    Y que, por supuesto, será mejor.

     

    No hay comentarios en 26 años