Todo comenzó un 18 de Agosto
Mensajes, palabras y canciones que llenan mi mente. Todo junto
Todo comenzó un 18 de Agosto
Y no lloré.
Me prometí no llorar.
Y no lloré.
Quise no sacar el tema. Obvié los hechos. Los ignoré. Hasta el abrazo final.
Y aún así no lloré.
Hasta que arrancamos el coche y lancé una última mirada.
Quise no llorar.
Aunque las lágrimas fueron difíciles de mantener.
Y lloré.
Fueron 4 lágrimas en silencio, ocultas tras mis gafas de sol. En la soledad de un asiento trasero. Qué complicado se volvió todo de repente. Lo que parecía fácil, se volvió difícil en un último abrazo.
Me prometí no pensar en ello.
Siento que en algún momento me rompí. Queriendo ser fuerte. Queriendo ser «independiente». Me rompí en mil pedazos. De repente me vi sola. De repente me llenaron mil pensamientos negativos. De repente me volví débil. Sentí que no podría con nada. Sentí que mis fuerzas se quedaban en Móstoles. Que los estudios se me venían grandes. Que los examenes se me venían grandes. Que el mundo se me venía grande. Que la vida se me venía grande. Que no merecía la pena.
Me prometí decirle al miedo adiós.
Intentar pensar en positivo (mientras pueda). Intentar mantener las energías (mientras pueda). Porque ahora podré tener 4 pensamientos negativos y alejarlos de mi mente. Porque ahora estoy muy ocupada para pensar. Pero dentro de un mes, todo será más difícil. Dentro de un mes, todo será más real.
Me prometí no hablar del tema. Y no hablaré.
Que todo siga su camino, que todo siga su curso. Que lo que tenga que ser, que sea. Que lo que tenga que pasar, que pase. Que la vida cambie, que la vida dé giros inesperados que me cojan por sorpresa. Que todo se caiga al vacío, o que sea yo la que se cae.
Sigamos.
«Y de repente apareces tu
Mientras me hablas hago que estoy dormida»
Recuerdos, recuerdos.
Y de repente apareces tu
Mientras me hablas hago que estoy dormida
Te mentiría si negara hoy
Que desde entonces solo sueño contigo
Tu
entiendes mis silencios
Solo tu
conoces mis secretos
Solo tu
comprendes cada gesto
Solo tu
Me ha sonreído el espejo hoy
Me he decidido a levantar la voz
Me he despedido a mis fantasmas hoy
Y me he gustado tal y como soy
Y de repente apareces tu
Mientras me hablas hago que estoy dormida
Te mentiría si negara hoy
Que desde entonces solo sueño contigo
Tu
entiendes mis silencios
Solo tu
conoces mis secretos
Solo tu
comprendes cada gesto
Solo tu
Y yo solo quiero entregarme
Comprenderte y cuidarte
Darte mi corazón
Quiero que llegues a ser
Mi alma y mi obsesión
Mi vida y mi pasión
Historia de amor
Tu
entiendes mis silencios
Solo tu
me subes hasta el cielo
Solo tú
eres mi alma y mi inspiración
Y contigo, un año más.
Quizás unas palabras no signifiquen nada. Pero lo voy a intentar.
Te conocí allá por el 2011. Fue un año raro. Raro para conocer gente, raro para despedirme de gente, raro para cambiar cosas. Raro. Sin embargo… no estaba tan lejos. Iba y venía, como siempre hacía. Y tenía miedos, inseguridades. Era completamente inmadura y no sabía exactamente lo que quería ni lo que esperaba.
Decidí llamar al 2012 el año del cambio. No al 2011, sino al 2012. Porque todo lo que pasó antes del 2012, dejó de tener sentido para mi, y todo lo que pasó a partir del 2012-2013, cambió mi mundo. El 2012 fue el año en el que aún quedaba con gente, aún me llevaba con gente, aún podía salir, quedar, hacer quedadas y sacar fotos. Tenía mi mundo aparte, sin olvidarme de las cosas importantes. Quería ser mayor, hacer cosas de mayores. Siempre quise hacer cosas «de mayores». Y ya empezaba a tomarme las cosas más en serio. Viajes (rock in rio), sueños, cosas que solo traían problemas. No se puede querer ser mayor sin poder serlo.
Pero llegó el 2013. El año que no quiero mencionar. El… peor año de toda mi vida (y eso que he tenido años malos). El año en el que mi vida dejó de ser mi vida y acabó siendo una sombra de lo que era. Sin embargo, la luz seguía ahí.
Desde el primer momento, siempre supe que… si algo me pasaba, si por algun motivo me pasaba algo, me encontraba mal, me ponía mal, quien iba a estar ahí no iban a ser mis amigas. Lo supe desde el verano de 2011. Desde ese momento, supe que si me pasaba cualquier cosa, nadie estaría ahí para mi. Nadie excepto tú. Una luz.
Logré superar el 2013 y saqué una lección: «Never surrender». Porque rendirse no es una opción. Y esa lección me sirvió para todo. Para la vida, para el amor… (No es aplicable a amistades y estudios). Para todo lo importante.
Y estamos a 2014. No puedo decir que haya sido una relación perfecta. Con sus más y sus menos, sus altos y sus bajos. Sus peleas, riñas y sus buenos momentos. Pero como ya dije: lo importante no es la fecha, lo importante es el sentimiento y la fuerza de voluntad para seguir.
Y contigo, un año más. Y ya van 3.
A veces me pregunto qué hace de ti ser quien eres. Qué te impulsa a tirar de todo aquello que te apasiona. ¿De dónde sacas toda esa energía? ¿De dónde sacas toda esa amabilidad? Esa empatía, que a mi tanto me falta. ¿Y de donde sacas toda esa fuerza? Para afrontar las cosas de una manera que yo no soy capaz. A veces me siento muy débil.
Sin embargo, puedo sonreir. Y es que lo gracioso de ti no está en tus chistes. Está en tu forma de reir, de sonreir. En tu forma de querer, en tu forma de andar, de ver las cosas y de ver el mundo. En tu forma de tratar a las personas. En tu forma de hacer las cosas que te gustan.
Sigues ahí. Aún a pesar de ser quien soy. A pesar de lo rota que he estado (y que aún estoy). A pesar de mi inestabilidad, de mis problemas, de mi desconfianza en ciertos temas. A pesar de no ser nadie.
Dos años y mucho que decir de todo. Del paso del tiempo, del pasado, del futuro. Tenía 18 años y un futuro incierto. Anímicamente las cosas empezaban a irme mal. Así me conociste… Y, dos años después, nada ha cambiado al respecto. A pesar de haberlo intentado. Tengo 20 y un futuro incierto. Anímicamente estoy peor. ¿Por qué? ¿Por qué aguantar durante dos años a una persona así?
Pero sigues ahí.
Sé que la respuesta no es muy complicada. Sé que bastarán dos palabras, bastará un gesto, bastará una mirada. Pero soy un desastre, un pequeño desastre. Y a veces me cuesta entenderlo.
Las cosas no son fáciles cuando se intenta jugar a ser mayores.
Nunca dije nada a nadie. Se sabía. No dudé, ni cuestioné nada. Por cómo íbamos y veníamos. Por comentarios cruzados y conversaciones privadas. Charlas, nuestras, que nadie entendía más que nosotros. Música, que solo nosotros compartíamos.
Tres meses. No hizo falta más. No hizo falta decir nada, ni preguntar nada. Un único empujón, una canción. Nada más.
Y así fue.
Recuerdo ese verano como si fuera ayer.
Cuando sales de clase y te subes al bus, siempre sola, en silencio, y te desanimas pensando «siempre igual. No importa lo que me esfuerce…siempre igual». Basta con poner una canción, una sola canción. Basta con dos versos. Dos únicos versos.
Para ti. Por ti. Un pensamiento.
– ¿Me amas?
– Claro
– ¿Por que?
– Por ser como eres
– Te amo. Especialmente cuando te pones asi como ayer en el tren y luego en casa y por la noche. Y el dia anterior (o el anterior) cuando me sorprendiste con la entrada (no me lo esperaba). Tambien te quiero especialmente cuando parece que no te enteras de ciertas cosas y simplemente puedo pensar «no importa». Cuando cierras los ojos o te entretienes con otras cosas, mientras no pareces darte cuenta de que, en ese momento, mi mirada solo dice una cosa
– Me estoy cayendo de sueño, venga.
– Si, si. Te entretengo demasiado poniendome moña
– No pasa nada.
– venga, ¿hablamos mañana? ^^
– Yeeep. Por supuesto ^ ^ Te quiero. Buenas noches, amor
– buenas noches. Descansa, amor. Te quiero ^^
– Un video: Chii sweet home opening
– Una frase:Me cansé
– Una persona:
Iago. Y, en menor medida, quizás Lucas
– Un lugar:
A Coruña
– Un libro:
Un mundo feliz
– Una película:
El día que Nietzsche lloró
– Una página web:
http://euw.leagueoflegends.com/
– Una hora:
Pufff… las 4 de la madrugada
– Un juego:
Final Fantasy VII: Crisis Core
– Lo que más me gustó:
Expotaku, Rock in Rio (Madrid), Navi ^ ^
– Lo peor:
….. Ojalá hubiese sido un «buen» año (en global) y solo pudiera quedarme con UNA cosa mala. Pero se trata de eso, así que…. las largas noches hasta las 6 de la madrugada, sin poder dormir…
– Un texto:
«Pero seguimos siendo los mismos, nosotros y los demás, y siempre disponemos de un mañana, de un aplazamiento: primero hasta Reyes, después hasta carnaval, hasta mi cumpleaños, hasta que… la Navidad está de vuelta y recomenzamos el ciclo de fiestas e intentonas: este año voy a ser bueno. Pero no nos sale. Incluso tendemos a pensar que nos volvemos peores o, dicho de un modo más suave, que perdemos inocencia o felicidad con el paso del tiempo. Y no es cierto.
La inocencia se pierde cuando se pierde la esperanza, que a su vez muere solo cuando dejamos de intentarlo, cuando nos rendimos, cuando imaginamos que no tenemos remedio y los demás, tampoco. Por eso les deseo y me deseo un año de intentonas y de rabietas por los fracasos, un año de esperanza salvaje, indomable.»
– Un sentimiento:
… Depresión (abandono)
Otro año más. Hacá tiempo que no tenía un año tan jodidamente… negativo. A veces siento como si volviera a tener 14 años, donde todo era gigante y «nuevo». Pero esta vez los problemas son más grandes, más graves, más profundos. El pasado y el presente se entremezclan. Abro los ojos, y me doy cuenta de todo lo que me falta, todo de lo que carezco: cultura, saber estar, saber relacionarse… personalidad…
Volviendo la vista atrás: casi ninguno de los propósitos para el 2012 se han cumplido (por no decir ninguno). Fracaso. Y ni siquiera tengo propósitos para el 2013… en fin….
Todo volvía a ser como antes.
Volvían los besos en la mejilla y los abrazos por la espalda. La calidez que poco a poco se había ido perdiendo. La rutina, los problemas, el mundo, se habían encargado de esconderlo todo. Una sesión de amor intensivo, con suaves caricias y ropa desperdigada por una pequeña habitación.Y así parecían arreglarse los problemas, desaparecían las preocupaciones, el mundo no existía.
Un lunar, sus ojos cerrados y una sonrisa en su rostro.
Volvían las sesiones de cosquillas, compartir momentos detrás de una pantalla, robar almohadas y mantas. Pequeños instantes de silencio absoluto, donde sobraban las palabras.
«Gracias… por existir».