Debo despedirme de Ella.

Este va a ser el último post de mi blog que habla de Ella, las últimas palabras, el último pensamiento.

Y creo que va a ser una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en bastante tiempo. Pero es necesario.

Empezaré por el principio, por donde empiezan todas las historia. Primero hay que contar su historia, si no no te puedes despedir bien. No estoy triste, estoy feliz por escribir esta entrada (que sé que no leerá), por despedirme. A veces no te queda más remedio que asumir las cosas y dejar ir a las personas, porque es lo que hay que hacer. Tienes que sentirte mejor contigo misma y un adiós es una forma de hacerlo.

Todo empezó un día, en un pabellón de deportes, mientras leía (o leía, la verdad es que no me acuerdo) un libro de Harry Potter. Eso nos unió. Y todo lo demás. El anime (Detective Conan), el japonés, los comics, el manga, las películas, Harry Potter, la magia, los sueños. Todo lo demás.

A veces la cuidaba. Me quedaba a dormir en su casa. Escribíamos en una libreta. Le contaba un cuento antes de irse a dormir (y, a veces, se quedaba dormida). Y, si se encontraba mal, alguien le acariciaba el pelo. Era (y sigue siendo) como una niña, con su inocencia y sus temas infantiles. Inmadura (aunque quien soy yo para juzgar la madurez de alguien).

Todos esos eran buenos recuerdos. Ella reía y lloraba por igual. Se emocionaba. Era una persona muy sensible y empática. Quizás solo con los cercanos, y no tanto con lo que están lejos. No supimos conservar la amistad estando lejos y ahora está todo completamente… roto.

Pero así como dos personas se unen, se separan, cambian y se rompen. Quizás de manera irreparable.

El no quedar, el no poder quedar, el no confiar, el no arreglarlo, todos esos «noes», me han llevado a conocer una felicidad que no había conocido hasta ahora (bueno, hasta hace poco). Eso es positivo. El saber dar amor a alguien a quien amas. El saber compartir, hablar, tener confianza. Esos fueron, en parte, todos los regalos recibidos a cambio de muchos «noes».

A veces las pérdidas pueden (y deben) ser ganancias, un «no» dará paso a muchos «sí».

Hoy, por última vez, tomo una decisión, decido dar un «no», con la esperanza de que, en algún momento, se transforme en un «sí», en otro sí cualquiera.

¿Es necesario? Sí, por supuesto que sí.

A veces tienes que dejar de pensar en los demás, pensar un poco en ti misma. Dejar de atormentarte de lo que hacen o dejan de hacer. De si cuentan contigo o no. ¿Qué más te da? No son «amigos», no son «amigos de verdad» (o al menos, eso creo). No puedes confiar en ellos como lo harías con otras personas (ya que ellos no confían en ti). Por eso son amistades que se rompen. A veces más a menudo de lo que me gustaría.

Pero la vida sigue. Y soy feliz. Eso es lo que cuenta, ¿no? Entonces toca decir adiós. Adiós a los pesares, adiós al pasado, adiós a los problemas (aunque me lo repetiré mil veces y no lo conseguiré). Los problemas solo generan estrés, y el estrés solo genera problemas, creando un círculo vicioso que hay que romper.

Roto.

Never surrender – Skillet

Quizás las canciones de Skillet son demasiado personales para ponerlas en mi blog (no tengo ninguna).

La más personal. Por todos mis motivos.

Never surrender – Skillet

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=DfkOmK6A75A&w=420&h=315]

Do you know what it’s like when,
You’re scared to see yourself?
Do you know what it’s like when,
You wish you were someone else?
Who didn’t need your help to get by;
Do you know what it’s like,
To wanna surrender?

I don’t wanna feel like this tomorrow,
I don’t wanna live like this today.
Make me feel better,
I wanna feel better!
Stay with me here now,
And never surrender.

Do you now what it’s like when,
You’re not who you wanna be?
Do you know what it’s like to,
Be your own worst enemy?
Who sees the things in me I can’t hide;
Do you know what it’s like,
To wanna surrender?

I don’t wanna feel like this tomorrow,
I don’t wanna live like this today.
Make me feel better,
I wanna feel better.
Stay with me here now,
And never surrender.

Make me feel better,
You make me feel better;
You make me feel better…
Put me back together!

I don’t wanna feel like this tomorrow,
I don’t wanna live like this today.
Make me feel better,
I need to feel better.
Stay with me here now,
And never surrender!

Put me back together!
Never surrender.

Make me feel better!
You make me feel better.
Stay with me here now,
And never surrender…

A new beginning

Gritos, lágrimas y una puerta que se cierra. ¿El fin de una etapa? No lo sé.

Tus decisiones construyen tu camino. Y es hora de retomarlo de nuevo en vez de dejarse llevar. Si no te gusta algo, cambialo, ponle solución. De nada sirve quedarse en un pozo si no intentas salir de él. Aunque te caigas, una y otra vez.

Una decisión ya está tomada. Quedan mil más por tomar. Todo un camino por delante.

Y así día a día…

Me desperté a las 8 y media y me levanté a las 9 y 10. A las 9.40 me metí en la ducha y a las 10 en punto ya me estaba vistiendo. Sobre y 20 estaba desayunando. Tendría que estar dentro de 10 minutos en clase y ya estoy vestida, peinada y todo lo demas.

Aún así, no puedo ir, no tengo ganas, no soy capaz, me agobio solo de pensar que tengo que ir y, sobre todo, que tengo que volver despues.

Fragmento VI

– ¿Has pensado alguna vez en qué hay más allá del mundo en el que vives?
– He salido alguna vez de esta burbuja, sí. Y nunca he conocido o visto nada mejor que lo que tengo aquí dentro. Solo he sentido dolor, pena, y muchas ganas de volver. Ahí fuera no soy feliz.
– Una de las ventajas que tiene ese mundo, es que cambia. Aquí dentro tienes tu casa, tu familia, tus amigos de verdad, que no se moverán de ahí por mucho que pasen los años. Pero ahí fuera rigen los cambios, todo se mueve. La gente va y viene, nada es constante.
– Pero los cambios dan miedo, ¿como puede ser una ventaja? No puedes ser feliz, estable, en un mundo inestable.
– Necesitamos los cambios. Cambiar. Aunque solo sea para asegurarnos de lo que tenemos fijo. Participar en el mundo de ahí fuera para cerciorarse de que lo de dentro es real.
Se hizo un momento el silencio. Él continuó:
– Además, hay otro motivo interesante por el que salir.
– ¿Cual?
– La gente. Aunque cambie y nunca sea la misma, aportará nuevas ideas, nuevos puntos de vista, experiencias que nos harán mejorar.
– Pero tambien pueden hacernos daño. – Tembló un poco. – No quiero salir. Me da…miedo.
– Ven conmigo. – Ella lo miró un momento, un poco sorprendida. Lo decía seriamente, sin rodeos.- No es bueno que te quedes aquí encerrada. No tienes por qué salir de tu mundo todos los días, pero tampoco tienes por qué tener miedo. Vengo de ahí fuera, y he conseguido entrar en tu burbuja, abrir esas puertas y llegar hasta ti. No te pido que no tengas miedo… Solo que vengas conmigo. Estaré detrás tuya.
– Está bien.

Confianza… Ya, claro

¿Confianza? ¿Qué es eso? La perdiste. Te la quitaron, poco a poco, lentamente. A base de desilusiones, de noches largas, de mañanas tristes. Y que a nadie le importara. Y a nadie seguía sin importarle.
Al final, te das cuenta de que…

Y dejas de confiar.
¿Y tu familia? ¿Qué dice tu familia? Juzga sin saber, y ni se preocupa. Se piensan que…se piensan que. Como si la vida fuera fácil simplemente porque te lo dan «todo», porque no te falta «nada». Y sin embargo tampoco a ellos puedes contarles el más mínimo problema. Sólo te crea quebraderos de cabeza.
¿Y la amistad? La gente juzga sin más. Justifica. «Será un mal día». Ojalá. ¿Como confiar en ALGUIEN con tal panorama? No escuchan y emiten juicios de valor. ¡Qué valientes!

Y asi es como se pierde la confianza. En casi todos (salvo UNA persona… Qué triste).

Las 6 de la mañana.

¿Como es posible que sea «un mundo feliz», si de «feliz» tiene más bien poco? Cuando son las 6 de la mañana y sigo aqui, despierta, incapaz de tumbarme y dormir. No quiero cerrar los ojos.

Discusiones sin sentido. Así se le quitan todas las ganas a uno de seguir… El amor se rompe con pedacitos de desilusión. Y a veces siento que poco a poco se va rompiendo. Eterna frialdad. Me da igual todo.

Fragmento I

– ¿Y no te sientes sola?
– Constantemente. Pero supongo que hay momentos en la vida en los que solo quieres eso, estar solo. Para sentir que puedes mantenerte con tus propios pies, que no necesitas a nadie, que puedes vivir a tu aire.
– ¿Y después?
– Y luego vuelves. Sin avisar. Y te rodeas de aquellos a los que echaste de menos, haciendo lo que habías dejado de hacer. Sonriendo, de nuevo, como si nada hubiese pasado.
– Aunque en el fondo, algo ha pasado, ¿no? Has cambiado.
– Porque no se puede ser siempre la misma persona. Sin embargo, corres el riesgo de perder el norte. De perderte. De no saber quien eres, ni quien eras. Después de tanta retrospección, de tantos cambios, de tantas verdades, ya no sabes lo que es cierto. No sabes en qué debes confiar, ni con quién debes estar.
– Puedes confiar en mi.

Sonrió. Pero era una sonrisa… cansada, y aún así aparentaba ser normal. Como si nada pasase. Cuando, en el fondo, incluso aquellas palabras, le provocaban de nuevo esa sensación de soledad. Asentía, afirmaba, sonreía, pero, en realidad, era como si nada le importase.

Me he cansado.

Quizás es eso. Quizás es que me he cansado de todo. De la vida, de la gente, de buscar siempre un ‘algo’ que no existe. He perdido las ganas de… Luchar, de luchar por mis pensamientos, de defender quién soy. «Soy asi», era mi mejor excusa. Y ahora… ¿Quien soy ahora?

He pasado años defendiendo que..ser como era, era lo ‘correcto’, que estaba bien. Que debía «ser yo misma». Y, sobre todo, he pasado años con un único propósito: mejorar como persona.

Es un propósito que me marqué después… De años de máxima soledad, apartando a gente a la que de verdad le importaba, alejandola, enfadandome con ella por cualquier motivo (como hago siempre)… Y que ha seguido ahi, aguantandome, año tras año, dia a dia, cada hora. No quería que volviera a ocurrir. Queria arreglar cada error cometido con esa persona, cada gilipollez dicha, cada estupidez… Queria… Mejorar como persona, ser «buena», como ella había sido conmigo, siempre.

Pero cada dia, cada semana, cada mes, y especialmente estos ultimos, todo parece indicarme una cosa: he fallado. He fallado en mi proposito. No he mejorado NADA como persona. Sigo siendo la misma persona horrible, cobarde, que aparta a los que mas le importan y se enfada por tonterías, sin saber valorar lo que de verdad tiene a su lado. Sigo siendo la misma egoísta e inmadura que era hace 3-4-5 años. He fallado.

Y cada palabra, cada persona, me lo recuerda. Constantemente vuelve. «Eres de lo peor», «No quiero que te juntes conmigo», «No quiero que le hagas daño a mis seres queridos», «Desaparece», «Eres una egoista, caprichos», «Nunca piensas en los demás», «Eres mala»… He fallado. He intentado ser «mejor», y solo he conseguido…cansarme. De todo.

¿De verdad es autoinflingido? No es tan fácil cuando has fallado el único proposito por el que luchabas, la unica razón que te movía, que te hacia levantarte cada dia con una buena intención. No es tan fácil cuando has fallado hasta en eso. ¿Como quieres que me sienta ahora? Soy un desastre de persona, y ni siquiera puedo cumplir con lo que quiero…

Perdón.