Y así día a día…

Me desperté a las 8 y media y me levanté a las 9 y 10. A las 9.40 me metí en la ducha y a las 10 en punto ya me estaba vistiendo. Sobre y 20 estaba desayunando. Tendría que estar dentro de 10 minutos en clase y ya estoy vestida, peinada y todo lo demas.

Aún así, no puedo ir, no tengo ganas, no soy capaz, me agobio solo de pensar que tengo que ir y, sobre todo, que tengo que volver despues.

Fragmento VI

– ¿Has pensado alguna vez en qué hay más allá del mundo en el que vives?
– He salido alguna vez de esta burbuja, sí. Y nunca he conocido o visto nada mejor que lo que tengo aquí dentro. Solo he sentido dolor, pena, y muchas ganas de volver. Ahí fuera no soy feliz.
– Una de las ventajas que tiene ese mundo, es que cambia. Aquí dentro tienes tu casa, tu familia, tus amigos de verdad, que no se moverán de ahí por mucho que pasen los años. Pero ahí fuera rigen los cambios, todo se mueve. La gente va y viene, nada es constante.
– Pero los cambios dan miedo, ¿como puede ser una ventaja? No puedes ser feliz, estable, en un mundo inestable.
– Necesitamos los cambios. Cambiar. Aunque solo sea para asegurarnos de lo que tenemos fijo. Participar en el mundo de ahí fuera para cerciorarse de que lo de dentro es real.
Se hizo un momento el silencio. Él continuó:
– Además, hay otro motivo interesante por el que salir.
– ¿Cual?
– La gente. Aunque cambie y nunca sea la misma, aportará nuevas ideas, nuevos puntos de vista, experiencias que nos harán mejorar.
– Pero tambien pueden hacernos daño. – Tembló un poco. – No quiero salir. Me da…miedo.
– Ven conmigo. – Ella lo miró un momento, un poco sorprendida. Lo decía seriamente, sin rodeos.- No es bueno que te quedes aquí encerrada. No tienes por qué salir de tu mundo todos los días, pero tampoco tienes por qué tener miedo. Vengo de ahí fuera, y he conseguido entrar en tu burbuja, abrir esas puertas y llegar hasta ti. No te pido que no tengas miedo… Solo que vengas conmigo. Estaré detrás tuya.
– Está bien.

Fear not this night

Fear not this night – Jeremy Soule




Fear not this night
You will not go astray
Though shadows fall
Still the stars find their way

Awaken from a quiet sleep
Hear the whispering of the wind
Awaken as the silence grows
In the solitude of the night

Darkness spreads through all the land
And your weary eyes open silently
Sunsets have forsaken all
The most far off horizons

Nightmares come when shadows grow
Eyes close and heartbeats slow

Fear not this night
You will not go astray
Though shadows fall
Still the stars find their way

And you can always be strong
Lift your voice with the first light of dawn

Dawn’s just a heartbeat away
Hope’s just a sunrise away

Distant sounds of melodies
Darting through the night to your heart
Auroras, mists, and echoes dance
In the solitude of our life

Pleading, sighing arias
Gently grieving in captive misery
Darkness sings a forlorn song
Yet our hope can still rise up

Nightmares come when shadows roam
Lift your voice, lift your hope

Fear not this night
You will not go astray

Though shadows fall
Still the stars find their way

And though the night sky’s filled with blackness
Fear not, rise up, call out and take my hand

Fear not this night
You will not go astray
Though shadows fall
(Still the stars find their way)

Fear not this night
You will not go astray
Though shadows fall
(Still the stars find their way)

And you can always be strong
Lift your voice with the first light of dawn

Dawn’s just a heartbeat away
Hope’s just a sunrise away

Confianza… Ya, claro

¿Confianza? ¿Qué es eso? La perdiste. Te la quitaron, poco a poco, lentamente. A base de desilusiones, de noches largas, de mañanas tristes. Y que a nadie le importara. Y a nadie seguía sin importarle.
Al final, te das cuenta de que…

Y dejas de confiar.
¿Y tu familia? ¿Qué dice tu familia? Juzga sin saber, y ni se preocupa. Se piensan que…se piensan que. Como si la vida fuera fácil simplemente porque te lo dan «todo», porque no te falta «nada». Y sin embargo tampoco a ellos puedes contarles el más mínimo problema. Sólo te crea quebraderos de cabeza.
¿Y la amistad? La gente juzga sin más. Justifica. «Será un mal día». Ojalá. ¿Como confiar en ALGUIEN con tal panorama? No escuchan y emiten juicios de valor. ¡Qué valientes!

Y asi es como se pierde la confianza. En casi todos (salvo UNA persona… Qué triste).

Take me out – Franz Ferdinand

Cuando sales de clase y te subes al bus, siempre sola, en silencio, y te desanimas pensando «siempre igual. No importa lo que me esfuerce…siempre igual». Basta con poner una canción, una sola canción. Basta con dos versos. Dos únicos versos.

Para ti. Por ti. Un pensamiento.


Take me out – Franz Ferdinand

So if you’re lonely
You know I’m here waiting for you

I’m just a crosshair
I’m just a shot away from you
And if you leave here
You leave me broken, shattered, I lie
I’m just a crosshair
I’m just a shot, then we can die

I know I won’t be leaving here with you

I say don’t you know
You say you don’t know
I say… take me out!

I say you don’t show
Don’t move, time is slow
I say… take me out!

I say you don’t know
You say you don’t know
I say… take me out!

If I move this could die
If eyes move this could die
I want you…to take me out!

I know I won’t be leaving here (with you)
I know I won’t be leaving here
I know I won’t be leaving here (with you)
I know I won’t be leaving here with you

I say don’t you know?
You say you don’t know
I say take me out

If I wane, this can die
If I wane, this can die
I want you to take me out

If I move, this could die
If eyes move, this could die
Come on, take me out

Carlton

Ya no se trata del pasado, se trata de mañana, así que no diré una palabra. Sabes que quiero hacerlo, sabes que quiero gritar a los cuatro vientos que haría lo que fuera por recuperarte, pero voy a dejarte ir. Porque es lo que quieres. Cuando salgas por esa puerta soltaré todo lo que me aferraba para que los dos tengamos un mañana. Adiós.

Las 6 de la mañana.

¿Como es posible que sea «un mundo feliz», si de «feliz» tiene más bien poco? Cuando son las 6 de la mañana y sigo aqui, despierta, incapaz de tumbarme y dormir. No quiero cerrar los ojos.

Discusiones sin sentido. Así se le quitan todas las ganas a uno de seguir… El amor se rompe con pedacitos de desilusión. Y a veces siento que poco a poco se va rompiendo. Eterna frialdad. Me da igual todo.

Loveless

Prologo
Cuando la guerra de las bestias provoque el fin del mundo
La diosa descendera del cielo
Con sus alas de luz y oscuridad extendidas nos guiara
hacia la dicha y su don será eterno

Canto I
Buscaron los tres hombres el don de la diosa
Mas sus destinos la guerra separó. Uno fue héroe,
Otro vagó por la tierra… El último, prisionero cayó.
Pero a los tres unia su solemne juramento:
Buscar la respuesta juntos, una vez más.
Mi alma corrompida por la venganza grandes tormentos
ha soportado para hallar el final del viaje en mi propia
salvación y tu eterno sueño
Infinito en misterio es el don de la diosa. Buscamoslo
y tras el hacia el cielo nos alzamos. Como ondas surgidas
en el manto del agua, el alma errante sosiego nunca alcanza
Amigo mio, tu deseo es aquello que otorga la vida.
El don de la diosa. La leyenda hablará de sabrificio
cuando el fin del mundo llegue. El viento navega
sobre el manto del agua. Sin prisas pero con firmeza.

Canto II
Aunque el reo escape, con grandes heridas carga
mas su vida auxiliada resulta por una mujer de patria rival.
Comineza así la vida en retiro de ambos, que pareciera
albergar promesas de eterna dicha. Pero tanto la felicidad
creciera, como la culpa sugiere. Pesada carga, el pesar
de promesas incumplidas. Sueños del mañana alberga la
mancillada alma, perdido el orgullo, las alas quebrantadas…,
próximo el fin.

Canto III
La guerra trae impasible la destrucción al mundo
El prisionero parte con su nuevo amor, ambos embarcados
en un nuevo periplo. Le guía la esperanza de que
el don le dará la dicha. También el juramento contraido
con sus hermanos. Ninguna promesa compartieron los
enamorados, pues en sus corazones sabien que se
reencontrarian. No dudes… Volvere a ti. Igual da que
no prometas esperarme. Volveré sabiendo que allí estarás.

Canto IV
Amigo mio, cuan despiadados son los destinos. No hay sueños,
tampoco queda honor. La flecha ya salió del arco de la
diosa. No hay rencor, tan solo dicha. Pues en ti recae el
amor de la diosa. Héroe de la aurora. Sanador de los mundos.
Amigo mio,¿Acaso alzas ahora el vuelo? Rumbo a un
mundo que nos aborrece a ambos? Tan solo un amargo
mañana te aguarda, sin siquiera impostar que aires
pudiesen soplar

Canto V (Canto final)
Si bien el mañana yermo de promesas se halle, nada habrá
capaz de impedir mi venida.
Para ser el rocio que sacie la tierra. Para que las arenas,
los mares y los cielos se salven.
Te ofrezco este sacrificio silente.

Bécquer.

Te odio. Amante de Bécquer, soñador compulsivo, romántico suicida. Se lanzaría de cabeza a una piscina solo por un trozo de amor (como si carne se tratara). Unos trozos que no eran suficientes para tanta hambre de amor.

No quería compartir mi vida contigo. Nunca lo entendiste. Y ahora Bécquer me trae tus recuerdos en un estúpido tren. Hay cosas que nunca se olvidan.

Nunca quise compartir mi vida contigo. Y si alguna vez dije «te amo», fue mentira. Aunque duela admitirlo. Eso no era amor. Claro que me gustaban las palabras bonitas, el romance puro, el amor por amor, sin reproches. Que me quisieras. Pero, cuando quieres a alguien, lo tienes que querer tanto en lo que te gusta como en lo que no. Sus defectos y sus virtudes. Y odiaba (todavía odio) tus defectos. Tus reproches, tu amor enfermizo y tus estúpidas inseguridades. Tus rencores sin sentido, que lo estropearon absolutamente todo. No me gustaban tus defectos, por eso no podia amarte.

Todo lo que dije era mentira. «Algún día podré quererte». «Todo se arreglará». «Volveremos a estar como siempre, sin problemas». «Dentro de un tiempo, volveremos a encontrarnos, y todo habrá vuelto a la normalidad». Mentiras, viles. Soy una mentirosa. Pero porque me sentí obligada. No era yo misma. Lo dije para calmar tu estúpido y ávido corazón, que yo no pude llenar con un amor tan insincero. No me culpes, no podia amarte. No podía amar a alguien que nunca me entendió, que no llegó a comprender quién era, y que solo engañaba para conseguir unos trozos de amor.

¿Me conocías? Sólo conociste a la persona que tu me dejabas ser, la unica persona que podía ser. Esa parte de mi, forzada a decir cosas que no sentía del todo. Forzada a callar, en muchas ocasiones, por no discutir. La de las discusiones sin sentido.

¿Ves, Bécquer, lo que me has hecho decir? Permististe que un joven soñador se estrellara contra un muro inquebrantable, el del amor no deseado. Yo solo quería un poco de calor, y eso buscaba cuando le abrí mi mundo, cuando dejé que entrara. Un poco de calor para mi propia frialdad. No quería un fuego devastador que me impidiera crecer a mi aire, que se llevara todo el oxígeno y que no me dejara respirar. No quería eso, pero eso fue lo que me diste. Tú, soñador incansable, con tu amor de leyenda, inexistente. Estúpido Bécquer.

El muro se quebró, pero no fuiste tú, Bécquer. Nunca pude enamorarme de ti, con tus libros y citas de literatura, y tus largas noches discutiendo hasta las tantas, sin solución alguna. No fuiste tú, eterno soñador. Porque los sueños no siempre se cumplen. El muro se quebró, si, pero no fuiste tú. Fue la música, el aire libre, la libertad. La alegría de un corazón amable. Su sonrisa, su gracioso humor, siempre tratando de animarme, desde el primer momento (y aún ahora, siempre). Me trajo la felicidad que contigo no pude encontrar. La confianza de ser yo misma, de mostrarme tal y como soy, sin ropa que valga. Me miró a los ojos, yo diría que de igual a igual, con mis propios miedos e inseguridades, con sus propios miedos e inseguridades. Y lo aceptó (aunque, quizás no lo asumió del todo…pero yo creo que lo hará). Y confió en mi, sin tapujos, sin reproches (no demasiados). Supo entender (aunque no del todo…pero poco a poco) esa parte de mi que nadie entendía y que nadie aguantaba. Creo que aprendió a apreciar mis defectos, igual que yo aprendí a apreciar los suyos. Y me encantan. Tanto sus virtudes como sus defectos.

Eso es amor.

Y no tú, Bécquer. Tú no.