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  • Lo peor del amor cuando termina

    Joaquín Sabina

    Lo peor del amor cuando termina
    son las habitaciones ventiladas
    el puré de reproches con sardinas
    las golondrinas muertas en la almohada
    lo malo del después son los despojos
    que embalsaman el humo de los sueños
    los teléfonos que hablan con los ojos
    el sístole sin diástole ni dueño
    lo más ingrato es encalar la casa
    remendar los pecados veniales
    condenar a la hoguera los archivos
    lo atroz de la pasión es cuando pasa
    cuando al punto final de los finales
    no le siguen dos puntos suspensivos
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  • Querido John

    Querido John

    Hace cinco años que no escribía una carta con boligrafo y papel. He pensado en escribirte aún ahora contándote lo que ha pasado desde que te vi la última vez. A las pocas semanas de que aparecieras por aquí, Tim recibió una donación anónima, un donativo con el que consiguió lo que las aseguradoras no le daban: tiempo. Tiempo para volver a casa, tiempo para pasarlo con su hijo, tiempo para decir adiós. He aprendido algo del tiempo, ya sean aquellas dos primeras semanas que pasé contigo o los dos últimos meses que pasé con él, que al final el tiempo siempre pasa. No sé en qué parte del mundo puedes estar, John. Entiendo que hace mucho perdí el derecho a saber esas cosas. Pero pasen los años que pasen, hay algo que tengo más claro que nunca. 
    Nos vemos pronto.
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  • Damien Rice

    Tiemblo. La primera vez que escuche una canción tuya me enamoré. Me sentía la hija del trompetista (the blower’s daughter). Hablaba de un final, como muchas otras canciones. Ritmo lento, suaves acordes de guitarra.  Me gustaba. Pero la cosa quedó ahí. No sé cuando, pero tomé  una decisión. Escucharte. Y me enganché. Me volví una adicta a la melancolía de tu voz y de tu guitarra, a la tristeza de tus letras y a ese matiz de amor. A ese toque gris en la habitación (grey room), al agua fría (cold water) y a Amie (Amie). Musica redonda y perfecta (O). Eres tú el que me lleva a ese mundo, allá lejos, donde  los nueve crímenes (9 crimes) están permitidos. Tu voz me sacudió como una bala de cañon (cannonball). Te quería hacer un homenaje, pero no sé si lo estoy consiguiendo, entiendo que sea un tema delicado (delicate). Como el marfil de los elefantes (Elephant), que no es blanco brillante pero que aún así es bonito. Recuerdo (I remember) cuando para mi no eras nadie. Supongo que, realmente, sigues sin ser «nadie»… .y sin embargo, tu voz es demasiado para mi, como un volcán (volcano) que lo puede con todo. Los animales se habían ido (animals were gone), incluso la rata en el granero (the rat within the grain) y los perros (dogs) corrían salvajes, buscando a esa chica que hacía yoga. Guardaba todo en unos viejos baúles (older chests). Bueno, las cosas cambian. Quería dormir y no llorar (sleep, don’t weep), pero no sé si será posible. Ahora recurro a ti cuando quiero llegar lejos. Damien Rice.

    (No se como meter accidental babies en esto, pero tenía que hacerlo…)

    The blower’s daughter (O)
    (so It is, just like you said it would be)
    Grey Room (9)
    Cold Water (O)
    (cold, cold water surrounds me now)
    Amie (O)
    (but I’m not a miracle and you are not a saint. Just another soldier on a road to nowhere)
    9 crimes (9)
    (It’s the wrong kind of place to be cheating on you)
    Cannonball (O)
    (Still a little hard to say what’s going on)
    Delicate (O)
    Elephant (9)
    I remember (O)
    Volcano (O)
    The animals were gone (9)
    The rat within the grain (9)
    Dogs (9)
    Older Chests (O)
    Sleep, don’t weep (9)
    (sleep, don’t weep, my sweet love)
    Accidental babies (9)
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  • Barcos de Papel

    Si, eso, barcos de papel. Supongo que no sabía qué poner. Se dice que si haces mil grullas, tu deseo se cumple. ¿Qué pasa si haces mil barcos de papel? Los sueltas en el puerto y dejas que naveguen. Sería, incluso, gracioso. ¿Se comportarían igual que los sueños? Yo creo que se hundirían. Pero es como cuando pruebas a sentarte unos metros por encima del mar, con los pies sueltos. Ver el mar justo debajo de ti. Y te entran ganas de tirar tus zapatos. Aún sigo pensándolo. Algún día lo haré, cuando esos zapatos me pesen demasiado, cuando me haya cansado de caminar. Y soltaré mil barcos de papel, ya que ellos tambien tienen derecho a soñar con navegar. E irán cargados de sueños, para que lleguen a donde yo no puedo llegar (ya sea el otro lado del océano, cualquier otra parte del mundo, o las profundidades del océano. O a lo más alto, allí donde solo llegan los sueños).

    Otra cosa… ¿alguna vez os habeis preguntado qué haríais si tuvierais que escapar? ¿A dónde irías y quién querrías que te encontrase? Desconectar de todo. Y si alguna vez no quiero ver a nadie, yo estaría viendo el mar. Lejos de casa, lejos de las nuevas tecnologías, lejos del blog. Lejos de todo. Si, en ese mundo que es solo mío, en el que domina el mar y el viento. Allí, donde viven los sueños y los recuerdos. Donde muy pocas personas pueden llegar. Tampoco pido que nadie me venga a buscar, pero… ya sabes, nunca pediré nada.

    PD: pensé en cambiar el nombre del blog por el de esta entrada, pero… No puedo. La frase tonta de la semana seguira siendo eso, la frase tonta de la semana. Diga lo que diga.

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