No quiero volver a vincularme con nadie si al final van a acabar siempre mal y sin ningún tipo de responsabilidad afectiva. No quiero volver a sufrir lo que estoy sufriendo.
Me merezco relaciones mejores. Me merezco vínculos más sanos. Me merezco amistades mejores. No puedo conformarme con menos, estoy cansada de conformarme con migajas. Estoy cansada de sentarme en el suelo esperando una silla. Basta.
Así que si me vas a querer, quiereme bien. Entiende que mis intenciones son puras. Que puedo cometer errores pero nunca lo haré a malas. Que te voy a dar todo, que voy a ser leal. Que puedo fallar, pero siempre estaré dispuesta a intentarlo una y otra vez, a estar ahí, a avanzar contigo. Intentaré suavizar al máximo mis rudezas para no hacerte daño, pero seré honesta con mis sentimientos. Te daré claridad, seguridad y firmeza para que nunca tengas que dudar de mi.
Lo único que puedo pedir a cambio… es que me aportes lo mismo. Quiero vínculos seguros. No quiero volver a sentirme a salvo donde nadie se esfuerza en sostener a los demás, donde impera el individualismo salvaje.
Quiero ser vista, respetada y elegida.
No quiero mendigar amor.
Quiero relaciones sanas, con conversaciones incómodas, con silencios naturales, con compañía y apoyo mutuo. Con empatía, simpatía y afecto. Vínculos compasivos, sin jueces ni juicios.
No quiero más condescendencia ni superioridad moral. No quiero más desconfianza en lo ajeno. No quiero vínculos donde se presuponga la maldad intrínseca de los demás, sino la bondad del desconocido como un individuo más. Como tú, como yo. De por si la vida es demasiado dura como para mostrar solo tus espinas, sé amable. Pero de verdad. La falsa amabilidad no sirve, la comodidad de la superficie no es suficiente.
Quiero sentir que tengo vínculos reales y no falsas comedias. Quiero amistades reales, no solo conveniencias.
Aquel que no se molesta en conocerte o consigue desconocerte a pesar del tiempo… ¿para qué lo quieres en tu vida?… ¿Para desmerecerte?